jueves, 12 de marzo de 2009

Temporada de Clásicos: La Volpe a fondo



Televisa Deportes
GUADALAJARA, México. Mar. 8, 2009.- Le acompaña una copa de vino tinto y un corte argentino en su mesa, la misma en la que siempre se sienta en La Estancia Gaucha, tradicional restaurante argentino en Guadalajara.
Pareciera que estuviera prohibido hablar de otra cosa que no sea de futbol. Amigos debaten sobre la polémica de siempre, la razón es de todos y de nadie pero, por sobre todos ellos, la voz y conocimientos de Ricardo Antonio La Volpe destacan y se hacen notar. Son 57 años de vida, casi todos pegados al balón, más de la mitad de ellos vividos en Mexico. Él, el tipo del eterno bigote, el de semblante duro, el que manotea cuando habla, el que se apasiona y difícilmente calla lo que siente.
La espera ha sido larga. Ha terminado de comer, enciende un cigarro y entonces comienza la entrevista con televisadeportes.com De a poco las preguntas son sustituidas por una intensa charla, los recuerdos se vienen a la mente y es inevitable recordar la fecha. Es el mes de marzo, el mismo que hace 30 años le trajera a México para jugar con el Atlante.
"Todo profesional sabe que puede ser vendido o prestado, yo estaba en San Lorenzo de Almagro, viene la oferta de México, del Atlante, me la dicen... Yo creo que como todo profesional uno dice 'voy'. Firmé por dos años, nunca se sabe, vas a ir a andar bien, conocer el país, en ese momento estaba casado, con una hija mayor de cuatro años (Deborah) y otra de ocho meses (Sabrina), venimos con mi señora (Mónica) y bueno, a trabajar, a tratar de hacer bien las cosas y el tiempo te va dando diferentes situaciones. Vine como jugador y terminé como técnico".
Después de debutar con Banfield, llegar a San Lorenzo y ser el tercer arquero de la Argentina campeona del mundo en 1978, ¿qué tan atractiva fue la oferta de México?
"Eran ya los momentos en los que se empezaba a hablar de lo que es la cuestión deportiva y la cuestión económica, en aquellos tiempos se ganaba tres o cuatro veces más en México que en Argentina, era un mercado intermedio de los que iban a Europa".
Entonces, ¿viajaste a México pensando que aquí sería tu trampolín hacia Europa?
"Yo pensaba que si andaba bien, si me seguían viendo, a futuro algún empresario o representante me podría manejar hacia Europa".
'CÓMO NO VOY A QUERER A MÉXICO'
Mas allá de la adaptación a un nuevo país, Ricardo recuerda qué fue lo que más se le complicó a su llegada. "Me costó un poco la pelota, era muy rápida, en aquel momento se usaba la marca Estrella en algunos partidos, 'Garcís' en otros, la pelota la veía más liviana, volaba más, una pelota de 'segunda', diría yo, la verdad era media rara. Ahí empecé a usar guantes, no tenia seguridad".
De inmediato, Ricardo reconoce que en México encontró motivos suficientes para comenzar a invertir su dinero. Primero fue un restaurante, en 1980, en el Distrito Federal, le siguieron dos más. Años después, en 1995, comenzó a gestarse lo que hoy en día es una más de sus pasiones: una fábrica de jabones.
"Un hermano de mi señora trabajaba para una compañía de perfumes y después en una editorial, y en un momento, en una charla familiar, empezamos a hablar de poner una comercializadora. Entonces empezaba a vender a los hoteles jabones, shampoos, cremas de enjuague, enjuague bucal, pero un día se me ocurre a mí, de esas cosas que siempre se me tienen que ocurrir, bueno, '¿A cuánto compramos el jabón para venderlo a los hoteles?'. Se me ocurrió decirle que si nosotros hacíamos el jabón cuánto bajábamos el costo, entonces de ahí sale la fábrica de jabón".
Hasta la fecha continuas con ella, ¿ha sido un negocio fructífero?
"No soy de aflojar, más allá de los altibajos que ha tenido la empresa sigo luchando y creo que en algún momento va a dar lo que yo pretendo de la empresa. Es una empresa que no va a ser para mí, va a ser para mis hijas, mis nietos".
¿Por qué invertir en México y no en tu natal Argentina?
"Llega un momento en que Argentina pasó a un segundo nivel, un segundo término diría yo. Cuando van pasando los años, va cambiando tu vida, tus hijas se casan, tienes nietos, radicas más acá que en Argentina. Allá voy de vacaciones, acá tengo todo, para mí Argentina pasó a un segundo término".
Después de 30 años, ¿México ha llegado a meterse en tu corazón, quieres a México?
"Cómo no voy a querer (a México), si le dio, olvídate de lo que me pudo haber dado a mí, mi mayor logro, más allá de lo que es mi profesión, es mi familia, que mis hijas estén bien, que tengan un marido, una familia, eso es formar como padre, el fin al que venís a esta vida. A esta vida venís a cumplir etapas y una de las más grandes es la familia. Tengo que agradecer a México que encontraron al marido, al esposo, cómo no voy a querer a México, tengo a mis nietos. Si vos me decís si querés más a Argentina que a México, no voy a entrar en esa discusión. Uno me hizo, me formó y otro, en el que vivo hace 30 años, es un país que me dio todo, estoy agradecido con la gente que me apoya, esa gente te da la vitalidad y la fuerza para seguir siendo alguien y no ser un fracasado. Estoy agradecido al cien por cien".
¿Por qué nunca te has naturalizado?, incluso por una cuestión de impuestos y de situaciones fiscales con tus negocios.
"En el 94 ó 95, si tú ponías un negocio necesitabas del 51 por ciento de capital mexicano y 49 por ciento del extranjero. Pasado del 94 ó 95 fue la reforma y para nada... '¡Ah, te hiciste mexicano por conveniencia!' Gobernación sabe que puse restaurantes, puse tres, que tengo una fábrica, no tuve problemas de nada, entonces no me preguntes por qué, quizá ahora me estoy preocupando por el futuro para mis nietos, por esta cuestión del comunitario. En Europa yo soy La Volpe Guarchoni gracias a mi mamá que fue a Argentina y tiene todos los papeles de mi abuelo. Voy a empezar a hacer la (naturalización) italiana, pero no por mí, es algo que si puedo ayudar a mis nietos... Dios nunca sabe, si sale alguno jugador, que tenga el abuelo italiano".
¿Te encantaría que alguno de tus nietos siguiera tus pasos y fuera futbolista?
"Claro (sonríe y asiente), uno a esta profesión la quiere. Es una profesión, al margen de que tiene que ser nato, creo que vienen los genes del abuelo, padres que están dentro del futbol, creo que alguno de ellos puede ser jugador".
EL LEGADO LA VOLPE Y SUS MALOS MOMENTOS
Sus ojos denotan orgullo, pocas veces se le ve sonreír, pero cuando de lavolpismo se habla, Ricardo cambia inmediatamente ese semblante duro de siempre. "Para mí es un orgullo cuando se habla de lavolpismo, sea o no, existió o existe, si salió que hay un lavolpismo significa que tú estuviste en un sendero derecho, de enseñanza, de dejarle algo a jugadores que estuvieron contigo, que han entendido tu filosofía futbolística".
Y aquí, casi sin preguntarlo, comienza a recordar y enumerar uno a uno lo que, a su juicio, siente que son sus más grandes éxitos. "Tras cuatro años de estar en la Selección, haber dejado una huella. Desde el año 62, me parece, que no duraba un técnico cuatro años. Es decirles 'señores, sí se puede'. Yo lo logré en mi etapa, más allá del famoso quinto partido del que todos hablan. Después de mi salida más de ocho o nueve jugadores fueron vendidos a Europa. En lo futbolístico estoy seguro que algo dejé, de eso no tengo duda".
¿Cuáles son para ti, después de todo este tiempo, tus malos momentos en México?
"Cada vez que te echan de un equipo es un mal momento, (hace un silencio y enumera uno más). El partido después de Argentina, en el Mundial de Alemania 2006, de primer momento quedé destrozado... Destrozado porque creo que lo tuve ahí, en la mano, lo tenía ahí el partido. Cuando me fui de Atlas, que mucha gente no lo sabe, yo tenía un año más firmado y a mí la directiva de Atlas me dice 'ciao'. Después mintieron diciendo que me fui a Toluca. No me dolió, me mató, quedé destrozado, teníamos un crecimiento de Atlas impresionante, pero pasé momentos difíciles, sí. No te digo que se me caen las lágrimas, para mí la Sub 23 que yo tenía era un equipazo, hoy son todos titulares en sus equipos, creo que nos confíamos en alguna, salimos sobrados, pasamos partidos por arriba y no lo concretábamos. Hay momentos tristes, la vida no todo puede ser alegría, es ahí donde tienes que reflexionar, salir".
Tu peor enemigo, ¿Hugo Sánchez?
"Hugo es un ídolo aquí en México. Cuando yo asumo (la dirección técnica del Tricolor), lo mínimo de un mexicano es el apoyo, y él lo que transmitía eran cosas muy negativas hacia mi persona, pero el rebote era para mi equipo, para los jugadores. Eso fue lo que no acepté y sí, contesté, pero cuando él fue técnico le enseñé que yo no hablé. Hay un refrán muy clarito que dice, 'el tiempo pone a cada quien en su lugar'".
¿Te dio gusto que le fuera mal con la Selección?
"No, porque al único al que le va mal es al futbol mexicano".
SU RELACIÓN CON LA PRENSA
No es un secreto, todo aquel que sepa de futbol sabe que el gran problema que ha tenido La Volpe desde su primer día en México es su relación con los medios de comunicación. "Sí, culpable soy yo también por mi forma de ser, el carácter, no tengo ninguna duda, quizá porque soy un tipo frontal, un tipo que va a decirte las cosas claras afirma".
De pronto más recuerdos, heridas que a cientos de metros de distancia se perciben, es una total animadversión y encasillamiento de él hacia la prensa, y en muchas ocasiones de la prensa hacia él. ¿Culpables? Quizá ambos. Ponerle un micrófono es casi como darle la válvula de salida a todos sus rencores acumulados, como cuando con la Selección Mexicana vivió un proceso previo a Alemania 2006 sumamente espinoso.
"La eliminatoria la paso 'caminando', fue una palabra donde me equivoqué, no tenía que haber dicho eso. ¡No! Tendría que haber dicho: 'la eliminatoria va a ser difícil, la Concacaf ha crecido'. Y yo como niño tonto voy y digo, 'no, yo la paso caminando', no le dieron importancia a la eliminatoria, hoy sí se le da importancia".
No sé si pones la careta de ogro y te gusta ser el malo de la película o te desesperas tanto que terminas siempre por sacar lo más fuerte de tu carácter.
"No va por ahí, en la vida a veces uno paga por lo que hace, es difícil borrar lo que hiciste. Cuando me hago técnico tengo discusiones con la prensa, es difícil después volver atrás lo que ya hiciste, entonces hay gente que sigue hablando de lo que hiciste, no sabes por qué, pero siguen hablando. Mi conciencia está tranquila, la verdad lo que diga la prensa me entra por acá y me sale por acá (los oídos)".
¿Te sientes poco valorado en México?
"No, me siento muy bien, a mí quien me da valor es la gente, he ido con taxistas, a restaurantes y la gente, que entre comillas también algo sabe, me dice: 'Nosotros no tuvimos nunca un Mundial como el que hizo usted'. Y otra te dirá: 'No, usted fracasó como todos buscando el quinto partido', pero te puedo asegurar que el 70 por ciento de la gente no se olvida, aunque la prensa le venda otra cosa, que el antepenúltimo Mundial (Corea y Japón 2002) perdiste 2-0 pasándote por arriba Estados Unidos, y el último Mundial pasaste una eliminatoria caminando, como dije, y fuiste a una Copa Confederaciones y se demostró algo. ¡Si no sintiera un contacto positivo no me quedo en México!".
¿Te molesta que se te critique por ganar sólo un título en el futbol mexicano?
"¿Ganaste un sólo título?, ¿a qué se le llama título?, ¿salir campeón? La Copa de Oro es un título, cuando gané el Preolímpico es un título, lo que gané con Toluca lo gané por teléfono, ahora les pongo otra, dime un sólo equipo que haya ascendido y haya salido superlíder durante 38 fechas: ¡Atlante! Dime un sólo equipo que estaba jugando por un descenso y haya jugado sólo con mexicanos: Ángeles. ¿Y eso qué es? ¡Único, soy único!. ¿Títulos? Ah, si, algunos tienen tres, otros dos o uno, lo mío es único".
La noche ha caído por completo, la charla terminó, al menos por este día. Dejamos al técnico, al ser humano, al que muchas veces ha sido blanco de polémicas, el tipo que en ocasiones te inspira respeto, otras más un desagrado tal que termina rayando en el odio, pero al que hoy bastaron poco más de dos horas para ratificar que es un auténtico loco, de y para el futbol: él es Ricardo Antonio La Volpe.

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